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¡Nos verán en las calles nunca de vuelta a las cavernas!

Las reformas y recortes del gobierno vuelven a arrinconar a la mujer en el hogar, como en tiempos no muy lejanos cuando a las telefónicas se nos obligaba a abandonar el puesto de trabajo tras el matrimonio. Es indignante verle utilizar la violencia estructural de género como excusa para reformar la ley del aborto a la vez que sus reformas y recortes la profundizan de manera vertiginosa. Lejos de esconder la cabeza, es tiempo de salir a la calle y luchar contra la vuelta a las cavernas.

Lo hará con medidas concretas como la congelación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), un salario que ya esta a la cola en Europa, sólo por delante de Eslovaquia y Portugal. Según la Encuesta de Estructura Salarial, en el 2010 el 15,5% de las mujeres estábamos por debajo de ese salario, frente al 5,6% de los hombres. No en vano este se utiliza como referencia para los de las empleadas domesticas, donde el 90% somos mujeres.
Además, la reforma laboral, que se basa en el despido como herramienta de ajuste, aumentará nuestro desempleo, que ya es el mayor de Europa: nuestra tasa de paro, la de la mujer, en el 2011 (según la EPA) fue del 23,32%. Los porcentajes son de escándalo: el 40% en edades comprendidas entre 20 y 24 años estamos en paro, y hasta el 70% entre 16 y 19.
Pone en marcha, esta reforma, medidas como el nuevo contrato temporal (emprendedores) que establecen un año de periodo de prueba para quienes siempre estamos a prueba.
Ya no se bonificará tu contratación si decides reincorporarte tras la maternidad. Y a la lactancia sólo tendrá derecho uno de los dos, el padre o la madre (ya sabes). Además la reducción de jornada por guarda (el 96,8% para nosotras) la podrá fijar la empresa por motivos organizativos. Eso sí, si tienes un contrato a tiempo parcial (el 76% somos mujeres) ¡Podremos hacer horas extras! Para colmo las nuevas clasificaciones profesionales por grupos fomentarán la movilidad funcional, parapeto donde se ocultará la segregación vertical por razón de género, o la movilidad geográfica forzosa incrementará el abandono de nuestros puestos de trabajo.
Con estas leyes, las empleadas domésticas, mayoritariamente mujeres e inmigrantes, continuaremos desarrollando una actividad profesional que no contará con los mismos beneficios que los demás trabajos: menor subsidio por desempleo o pensión por jubilación; con el añadido de las carencias en la cobertura de la Seguridad Social.
Pero es que además, a todo esto hay que sumarle las consecuencias que provocarán, como complemento perfecto de la precarización total de los derechos de las mujeres, los recortes de gasto público de los presupuestos generales del estado.
El recorte presupuestario provocará recorte de plantillas del sector público, donde la feminización de servicios como la sanidad y la educación es tan grande.
No nos cabe ninguna duda de que la reducción de los servicios públicos de atención y cuidado, como las guarderías y los servicios de dependencia, nos proporcionará más horas de trabajo doméstico.
Y la reducción del 10% en actuaciones de promoción de la igualdad del Instituto de la Mujer o los recortes en atención a la dependencia y otras actuaciones sociales obligará que sea la familia la que asuma en exclusividad esa atención; de que seamos la mujeres ¡ya se encargará la reforma laboral echándonos del mercado laboral! Pero si además de mujer somos inmigrantes, la supresión de los 67 millones de euros con los que estaba dotado en 2011 el Fondo para la Integración, Acogida y Refuerzo Educativo de las Inmigrantes, una partida creada para que las comunidades autónomas apoyasen los programas encaminados a estas políticas de integración, queda liquidado. Nuestra integración y la incorporación al mercado laboral será prácticamente imposible.
De atentado terrorista contra la mujer se puede calificar lo del recorte para las víctimas de violencia de género: reducen un 22% el presupuesto para tu atención, de por si ya era precaria; te avisan de que serán escoltas y guardias de seguridad privados los encargados de tu seguridad (mucho más baratos). Recortes económicos en los juzgados de Violencia contra la Mujer, y cierre de los centros de acogida a mujeres maltratadas… ¡Provocarán la desprotección total! Terminamos esta crónica negra hablando de la drástica reducción de la partida presupuestaria en ayudas a la Cooperación y Desarrollo, alrededor del 53%, condenando a las personas más pobres y desprotegidas, como somos las mujeres, la infancia y las personas mayores, que es la mayoría de la población, al desamparo total y la angustia.
En Telefónica el panorama tampoco es muy halagüeño. A pesar de tener una Comisión de Igualdad, desde que se firmó el convenio el año pasado no hemos tenido datos por sexos de las promociones, del absentismo, de los permisos remunerados y no remunerados o de los cursos de formación. Sí, dicen que han puesto en marcha el protocolo de acoso, pero no sabemos si se ha abierto el buzón de reclamaciones y, de ser así, cuantas ha habido.
Pero no conseguirán doblegarnos porque estamos dispuestas a salir a la calle, junto a millones de personas. Juntas lucharemos por una economía más justa y más humana. ¡Nos verán en las calles, nunca de vuelta a las cavernas! Las reformas y recortes del gobierno vuelven a arrinconar a la mujer en el hogar, como en tiempos no muy lejanos cuando a las telefónicas se nos obligaba a abandonar el puesto de trabajo tras el matrimonio. Es indignante verle utilizar la violencia estructural de género como excusa para reformar la ley del aborto a la vez que sus reformas y recortes la profundizan de manera vertiginosa. Lejos de esconder la cabeza, es tiempo de salir a la calle y luchar contra la vuelta a las cavernas.
telefónica Sindicato ederal www.cgt-sft.org – federal.cgtele@cgt.es
20/abril/2012

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