Contra la violencia machista; ayer, hoy y siempre

Tomamos la palabra, una vez más, en este 25 de noviembre para denunciar la violencia machista. Porque ‘oficialmente’ este día es el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” -denominación que, desde el año 1999, la inoperante ONU da a esta jornada contra lo que califica de “pandemia global”- pero todas y todos sabemos que, de una u otra forma, es el machismo el que está detrás de esta violencia.

Comenzamos por el listado, el agotador listado de violencias que sufren las mujeres desde hace siglos: feticidios femeninos, abuso sexual a las niñas, la violencia relacionada con la dote, la mutilación genital, violaciones de todas clases, hostigamiento e intimidación sexual en el trabajo y otros ámbitos, la prostitución forzosa… La violencia simbólica que retroalimenta a la física: las perversas biblias misóginas, las Leyes de todos los Estados patriarcales que en el mundo han sido, los medios de comunicación, el refranero, los chistes, el lenguaje que nos ridiculiza y oculta…. Y la violencia económica: el 70 % de las personas que viven con menos de un dolar al día son mujeres. En algunos países la diferencia salarial es del 80 %… Las mujeres son las depauperadas, las desposeídas, las más lejanas a la sacrosanta y patriarcal propiedad privada.
A nivel global se trata de una masacre consentida:
  • 100.000 mujeres quemadas vivas al año
  • 125.000 mujeres asesinadas al año
  • 130.000 infanticidios al año
  • Cada 20 minutos, una victima
  • Ente 1 y 2 millones de mujeres y niñas violadas al año
  • Incontables feticidios femeninos…
Y en el estado español, una, dos, tres, cuatro, cinco… y así hasta 59 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año. En este país, durante la última década, las vidas de 700 mujeres han sido arrancadas por hombres que alguna vez dijeron amarlas. Entre estas mujeres se encuentra una (niña) de 14 años cuyo asesino es un chaval de 17… cabe preguntarse que se sabe de la vida con esas edades. El hecho es que la violencia machista aumenta entre los jóvenes, mientras las nuevas tecnologías se convierten en una herramienta de control. Una estadística ejemplar: el 60% de las mujeres menores de 25 años recibe insultos machistas de sus parejas en el móvil.
Muchos de nuestros jóvenes, de ambos sexos, deben aprender que los celos obsesivos no son expresión de amor sino una señal de aviso o de peligro que, generalmente, no es atendida como merece, ya sea por motivos de presión del entorno, religiosos, culturales o de errónea educación. El papel de la educación es clave. Educación en sentido amplio, en los colegios y en casa… en, desde y para todos los ámbitos, personas, círculos e instituciones. Pero ¿quien educa a los medios, cuyo mayor interés suele ser la noticia en sí, el espectáculo y el negocio que se genera? ¿y quien educa a la publicidad, en ocasiones verdadera vergüenza ética y moral en cuanto a transmisión de mensajes que favorecen la persistencia de esta lacra llamada machismo?
Nuestra sociedad tiene una asignatura pendiente, pero una sociedad está formada por personas: analiza tu actitud, tu acción, tu comportamiento, hasta tus pensamientos respecto a esto. Y el de tu entorno, familiar, amistades, laboral… y corrige. Y haz corregir.
Aquí enlazamos unas lecturas e imágenes que consideramos interesantes:
Por último, en las páginas 8 a 10 de nuestra revista La Cabina de noviembre incluimos un artículo sobre este problema:
Tal día como HOY (hace 53 años) , el 25 de noviembre de 1960: Se celebra el Día Internacional contra la Violencia Machista, en memoria de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas dominicanas asesinadas en 1960 por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

1 comment for “Contra la violencia machista; ayer, hoy y siempre

  1. Erica B. Hartman
    3 diciembre 2013 at 12:30 PM

    Habitualmente este tipo de violencia no se produce de forma aislada, sino que sigue un patrón constante en el tiempo. Los principales sujetos pasivos son las mujeres, niños y personas dependientes. Lo que todas las formas de violencia familiar tienen en común es que constituyen un abuso de poder y de confianza. Dada la complejidad y variedad del fenómeno, es muy difícil conocer sus dimensiones globales.

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