NEGOCIACIÓN COLECTIVA II

Hemos tenido ocasión de leer sendos informes de CCOO y UGT sobre la cuarta reunión del CEV. Debemos insistir en el hecho que no estamos presentes en la mesa de negociación, y todo lo que podemos saber es sesgado y fruto más de un discurso que de un acta que recoja fielmente las posiciones de las partes. No obstante, intentaremos interpretar lo que nos llega para formar nuestra opinión y hacérosla llegar.

            A juzgar por lo publicado, la empresa busca una nueva clasificación profesional con la máxima flexibilidad funcional para posibilitar los movimientos internos cuando la empresa tenga una necesidad, para ello insiste en la movilidad geográfica y funcional y cuestiona la eficacia de los actuales procesos de selección, cambios de acoplamiento etc.

           Por su parte tanto CCOO como UGT defienden discurso de que con formación, cualquier cambio es aceptable e incluso positivo.  La aceptación de la “empleabilidad” como algo graciable, es decir, que la empresa nos proporcionará trabajo sólo si estamos formados para ello, o lo que es lo mismo, que somos la plantilla quienes debemos esforzarnos por ser dignos de que nos den trabajo, supone seguir aceptando tanto la externalización de actividades centrales e importantes de la empresa como asumir que podemos estar en una localidad o provincia donde “no hay trabajo”, cuando la realidad es que trabajo hay, y mucho, pero lo han subcontratado todo.

            La formación tiene que ir ligada al  Mapa de Actividad por provincias establecido en el extinto CEV y que nunca fue facilitado por la empresa ni, como era imaginable pensar, exigido por los sindicatos firmantes en sus comisiones. Exigencia a la que no debemos de renunciar, a partir de ahí, la formación inexorablemente irá en función de la actividad asumida y donde la principal reivindicación iría en la dirección a la creación de empleo provincia a provincia como base fundamental para la conservación de actividad y como garantía de conservación de nuestras condiciones laborales.

          Nunca al revés, como se plantea, donde en función de la formación solicitada de manera unipersonal se contemplará una  mayor o menor empleabilidad. Es un engaño, ya que somos conscientes de que una formación adecuada no depende de nosotras, sino que es competencia de la empresa.

          Si de la formación dependiese  el futuro de la empresa, estamos camino de la perdición. Es de dominio público la mala calidad de la formación que padecemos. Cursos cortos en extremo, con temarios insuficientes o inadecuados, que a menudo no son más que pura bibliografía, excesiva especialización en tareas monótonas o repetitivas sin que se nos permita comprender la totalidad del proceso productivo, etc…

       Además, y esto es muy importante, la formación va a remolque totalmente de la externalización de actividad, de la subcontratación. Áreas de alta complejidad técnica como procesos BATCH, o recientemente CG’s, han sido externalizadas, tirando por el desagüe una formación técnica de años en constante actualización. Son la subcontratación y la externalización las que marcan el camino y todo lo demás, más bien parecen parches y/o engaños mientras se realiza el proceso de sustitución de una mano de obra por otra en condiciones más precarias, y por ende, el desmantelamiento de Telefónica en todas sus vertientes. Cada vez que aumenta la externalización y la subcontratación, se aceptan trabajos peor formados y de menos recorrido en el tiempo, aumenta la sensación de inutilidad y falta de sentido del trabajo… en definitiva, aumenta la insatisfacción, la sensación de inestabilidad y el miedo al futuro, dentro de la plantilla que ya no piensa más que en buscar una vía de escape.

        Esto último lo utilizaran los negociadores para pactar fórmulas de destrucción de empleo, que es el peor enemigo no solo del mantenimiento de las condiciones laborales de la plantilla, sino de toda la clase obrera. Observamos con preocupación la escasa, por no decir nula oposición de los sindicatos negociantes. Asumen sin rubor planteamientos que, no hace mucho tiempo, en época electoral decían que iban a rechazar.

  • Así leemos en el comunicado de CC.OO.: “utilizar las Comisiones Paritarias de Trabajo, prioritariamente la denominada Interempresas de Clasificación Profesional, para abordar los desafíos que se planteen. … Es necesario crear pasarelas entre Grupos, concursos de méritos abiertos, rotaciones voluntarias para el colectivo de jóvenes, mayor utilización de los cambios de acoplamiento con conocimientos específicos, una formación que posibilite las más altas cotas de empleabilidad y que entronca con una movilidad funcional que reclama la empresa.”
  • Y en el de UGT: “hemos propuesto a la empresa, que se ha mostrado inicialmente receptiva, un acuerdo global, exhaustivo y ambicioso para que la formación sea el eje de la capacidad de la empresa para afrontar los próximos retos de la revolución digital, de la garantía de empleabilidad y permanencia en la residencia y de la evolución profesional y personal de las personas que componemos Telefónica.”

Frente a esto  ¿qué podemos hacer los trabajadores?

       Primero exigir y participar en las asambleas mostrando nuestra disconformidad con la marcha de esta negociación opaca, propiciada por la empresa CC.OO y UGT, y si estos sindicatos, quieren aplaudir y aceptar la propuesta empresarial debemos decirle alto y claro, que no será en nuestro nombre o con nuestro silencio. Todo lo contrario, los sindicatos que firmamos este comunicado estaremos llamando a los trabajadores y trabajadoras, y al resto de sindicatos alternativos, para unirnos contra estas nuevas agresiones de la empresa

        Y por último pero no menos importante, buscar la alianza con los trabajadores y trabajadoras del sector, contratas y subcontratas, ya que sus condiciones de trabajo empeoraran, aún más, si la empresa consigue aplicar sus planes.